Opinión

Los tres poderosos grupos de votantes colombianos

Comentario acerca del peso decisivo de tres segmentos de votantes diferenciados registrados en la misión de observación electoral de Transparencia Electoral en las últimas elecciones presidenciales de Colombia. La alta participación de la generación denominada “silver” frente al marcado abstencionismo de los menores de 30 años y el potencial ignorado del voto en el exterior.

Julieta Coronel Fioretti

Introducción

El contraste entre la alta participación de adultos mayores, muchos de ellos con movilidad reducida, y otros con comorbilidades severas, que los llevaba a hacer un esfuerzo extraordinario para poder votar y las mesas de votaciones vacías correspondientes a los jóvenes de menos 30 años, es unas de las postales más marcadas que me dejó mi paso por la misión internacional de observador electoral, en la primera vuelta de las Elecciones presidenciales de Colombia. Se hace evidente la necesidad de implementar estímulos diferenciados para movilizar a estas juventudes y facilitar la accesibilidad de los mayores, fortaleciendo así la legitimidad democrática 

Tres poderosos grupo de votantes

Para estas elecciones Presidenciales, casi cuarenta y un millones y medio de colombianos estuvieron habilitados para votar y de esta manera elegir quien será su próximo mandatario por los siguientes cuatro años; de ellos, en la primera vuelta presidencial participaron 23.978.053 ciudadanos colombianos, lo que representa el 57,88% del padrón, una cifra que da por satisfecho los números, ya que este país no se destaca por la fuerte participación; a modo de ejemplo, en las elecciones presidenciales de 2014, en primera vuelta solo votó el 40,08% del padrón.

En Colombia están habilitados a votar todos los ciudadanos mayores a 18 años, allí el voto es universal, secreto y no obligatorio, es decir que no existen ningún tipo de sanción por no ejercer el derecho al sufragio; en palabras simples, sino vas a votar, «no pasa nada»; aunque en realidad si pasa… La democracia se debilita, el gobernante electo tiene una legitimización en urnas debilitada, y se podría seguir listando muchísimas más consecuencias.

La baja participación electoral de la población Colombiana no es algo nuevo, por ello fue motivo de festejo que éstas hayan pasado el 50%. El Artículo 258 de la Carta Magna colombiana define el voto como un derecho y un deber ciudadano. Establece que el Estado debe garantizar que se ejerza de forma secreta y sin coacción; esto nos hace repensar, ¿es el voto obligatorio una buena alternativa para lograr una mayor concurrencia a las urnas? Es una pregunta que dejamos abierta para enfocarnos en tres segmentos de votantes que resulta conveniente considerar.

Deentro de la totalidad de electores, existen tres grupos de sufragantes muy diferenciados entre sí, que tenían en su poder incidir de manera contundente sobre quién sería el próximo presidente de Colombia y parecía en ocasiones que ni ellos lo sabían.

El voto de la generación silver: la población de adultos mayor es una pieza fundamental en estos actos democráticos, porque además de representar entre el 15 al 20 % del padrón electoral, son quienes más participan en el proceso; tienen una historia construida, experiencia de vida, y un compromiso cívico digno de destacar.

En el proceso electoral hubo más de una persona con tanque de oxígeno portátil yendo a votar, una de ellas 92 años, acompañada por su hijo, iba subiendo con mucha dificultad pero con la misma tenacidad hacia una sala de votación que estaba en niveles superiores, (la que le habían asignado) y al preguntarle por qué había venido, decía “hay que venir, hay que hacer el esfuerzo”, su hijo, sin emitir palabra a su lado, pero visiblemente emocionado con las palabras de su madre; situaciones así se repetían continuamente, es emocionante ver tantas personas adultas mayores, que sin obligación, aún con una geografía no favorable como las cordillera que les hace zigzaguea constantemente, habían sacado sus mejores ropas, peinado sus cabelleras en su mayoría grises y habían ido a votar.

El Voto de la Generación de menos 30: la población joven, alrededor de 9,5 millones de votantes con edad entre los 18 y los 28 años, muy reticentes a concurrir a votar.

Colombia asigna las mesas de votación, de acuerdo a los números de la cédula de identidad de personas, eso hace que las mismas sean segmentadas por la edad de los votantes; cuando veía alguna autoridades de mesas (generalmente eran 6) aburridos, esperando algún votante, automáticamente sabía que pertenecía a una franja etaria de jóvenes.

Este mal de la baja participación de los jóvenes en las elecciones de cualquier nivel, es conocido, estudiado y aun sin logros significativos para revertirlos en muchos países. Muchos consideran a la falta educación cívica, pero me atrevo a aventurar que además de la educación en falta, el trabajar, instigar el sentimiento patriótico es algo que lo han dado por hecho, y ya no ocurre; quizás esta generación global, necesita otras motivaciones para generar el sentir patrio, el amor por la nacionalidad, porque es evidente que el hecho de nacer en un lugar no basta.

Otra situación que marca esta abstinencia al voto, pareciera ser «la adolescencia eterna», de la que muchos sociólogos y psicólogos están hablando en términos de la responsabilidad de elegir; que la tome otro, la idea de que «Otro muerda el polvo»; evidenciaba lo poco internalizado que tienen el binomio derecho-responsabilidad; la significación que tiene ir a votar no parece pesar. Pero contrariamente a esta tendencia de desapego de los electores jóvenes, cada vez más países consideran la posibilidad de habilitar a votar a la gente desde más temprana edad. Esta crisis de participación de las juventudes no ha sido debidamente actuada por el Estado; el voto joven, marcado por la indecisión y la influencia digital, es oro en polvo desestimado, ignorado, pero con el peso suficiente para influir decisivamente en cualquier elección.

El voto de los emigrantes: ya se escucha hablar de la diáspora colombiana, con números que llegan a los seis millones de colombianos que han salido de su país en busca de otro tipo de vida y futuro, hacia EEUU, España y Chile como los principales destinos elegidos. Los políticos no prestan demasiada atención a estos votantes, desestimándolos por su habitual comportamiento de abstencionismo; como si no se hubieran percatado de que representan casi el 10% del padrón general, un número considerable que podría inclinar la balanza del resultado del proceso electoral.

Colombia ha sido pionero latinoamericano en reconocer a sus conciudadanos viviendo en el exterior el derecho al voto. En el año 1961, tras la caída del dictador Pinilla, y a los fines de lograr una legitimidad democrática en las elecciones, se les permitió a los inmigrantes votar para las presidenciales. Con la reforma constitucional del año 1991 esta medida se extendió pudiendo elegir a los integrantes del congreso nacional. Otra incidencia que tienen los emigrantes colombianos, es lo que llaman «remesas políticas», es que ellos no solo envían dinero a Colombia, inciden en su familia; es decir, tienen una participación política distinta pero no menos importante, al expresar su visión sobre su tierra natal desde la lejanía, por ejemplo, por medio de sus redes sociales desde donde logran ejercer una influencia y una movilización política a la que prestar atención.

El proceso y la participación en el proceso electoral colombiano, al igual que algunos países, presenta desafíos diferentes según los distintos perfiles del electorado; los tres tipos de votantes que he desarrollado, son un capital electoral invaluable, y por ello son factores claves en los resultados de cualquier elección. Esta triada tiene hábitos, circunstancias, visiones distintas, por ello deben ser tratadas de forma diferenciada. El derecho a votar no ha sido suficientemente movilizador de modo que el Estado debe comenzar a buscar estímulos efectivos para que la ciudadanía se apropie del deseo a ejercer ese derecho.

Si bien los adultos mayores demuestran estar muy comprometidos con su deber ciudadano de emitir sufragio, lo que garantiza la continuidad democrática, se debe trabajar en garantizarles accesibilidad a los centros de votación y/o al proceso electoral, en condiciones que les permita ejercer ese derecho con autonomía y dignidad; ideas simples: salas de votación más accesibles, disponibilidad de sillas de rueda, guardas de atención médica, centro de hidratación.

En cuanto al voto de la generación  de menos 30, será con quienes se debe garantizar el futuro de la democracia, por eso hay que incentivar su participación, por ejemplo, llevarle el centro de votación a su móvil, otorgar incentivos por su participación electoral, darles espacios de escucha reales, conectar con sus preocupaciones concretas; fomentar desde edades tempranas el sentir por las raíces de la nación, su pertenencia, el compromiso de construcción comunitaria; y crear conciencia de que vivir en sociedad es un compromiso «sine qua non» de la relación de reciprocidad entre derecho-obligación.

Para los emigrantes, con pequeñas líneas de acción como simplificar los procesos electorales en el exterior, acciones periódicas por parte del Estado para mantener vivo el sentido de pertenencia y el vínculo político con el país de origen, ayudaría a elevar su nivel de participación electoral; como también garantizar el derecho al voto en el país de residencia, sin sufrir algún tipo de persecución migratoria.

Para un gobierno democrático la elección presidencial es uno de los eventos más trascendentes, porque marcará el rumbo y futuro del país. Por ello es clave tomar mayor conciencia cívica, entender el voto como una decisión personal, que tiene consecuencias sociales supraindividuales. Como tantos pueblos latinoamericanos, debemos no solo cuidar, sino fortalecer los gobiernos Democráticos y para obtener una mayor legitimación de la misma la participación ciudadana es elemental.

Fuentes

Constitución Política de la República de Colombia

https://www.registraduria.gov.co/-CNE-1336-.html, Consejo Nacional Electoral 

https://www.larepublica.co/especiales/es-la-economia-estupido/un-voto-clave-es-el-de-los-jovenes-hay-8-9-millones-habilitados-3372989

https://www.revistalanacion.com/noticia/el-voto-de-las-personas-mayores-20092024/2025-08-20

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8974326/Https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8974326/; Trayectorias de salud, riqueza y voto en la vejez

La diáspora colombiana: una fuerza democrática y electoral emergente, Alessandra Ciurlo y Diego Meza, revista Visioni LatinoAmericane, DOI: 10.13137/2035–6633/35167;

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