Opinión

Inteligencia Artificial y tecnologías en procesos electorales: innovación y democracia

Por Adela Alicia Jiménez Carrasco

I. Introducción

La democracia contemporánea se encuentra inmersa en un proceso de transformación impulsado por el desarrollo de las tecnologías digitales. En las últimas décadas, la incorporación de herramientas tecnológicas ha modificado de manera sustantiva las dinámicas de participación política, el acceso a la información, los mecanismos de deliberación pública y la relación entre la ciudadanía y las instituciones del Estado.

Este fenómeno ha generado nuevas oportunidades para fortalecer los sistemas democráticos, pero también ha abierto la puerta a desafíos complejos que ponen a prueba los principios que sostienen su legitimidad (Wilfore y Hesterman, 2023).

En el ámbito electoral, esta transformación adquiere una relevancia particular. La tecnología no solo impacta en la organización y operación de los procesos comiciales, sino que replantea de manera directa la forma en que se ejerce y se protege el derecho al voto, la transparencia de las elecciones, el acceso equitativo a la información y la confianza pública en las instituciones electorales.

La incorporación de tecnologías digitales avanzadas —y, de manera cada vez más visible, de sistemas basados en inteligencia artificial (IA)— comienza a incidir tanto en la administración electoral como en la comunicación política y en la formación de la opinión pública.

México, al igual que otros países de América Latina y del mundo, transita un proceso de modernización institucional orientado a aprovechar el potencial de las tecnologías digitales para fortalecer la eficiencia, accesibilidad y calidad de los procesos electorales (Hernández, 2025). Sin embargo, este proceso se desarrolla en un contexto de alta exigencia democrática, caracterizado por una ciudadanía cada vez más informada, crítica y demandante de transparencia, así como por un entorno digital marcado por la velocidad de la información y la proliferación de contenidos desinformativos.

En este escenario, resulta indispensable mantener el respeto irrestricto a los principios rectores de la función electoral, tales como la legalidad, la certeza, la independencia, la imparcialidad, la máxima publicidad y la objetividad. La incorporación de inteligencia artificial en los procesos electorales exige, por tanto, un equilibrio permanente entre innovación tecnológica y preservación de los valores fundamentales que sostienen la legitimidad democrática.

Desde esta perspectiva, el análisis de la inteligencia artificial en el ámbito electoral requiere una mirada integral y crítica. Por un lado, es necesario reconocer su capacidad para fortalecer a las instituciones democráticas, mejorar la gestión pública, optimizar recursos y ampliar el acceso a la información.

Por otro, resulta imprescindible advertir los riesgos que su uso implica en términos de ética, transparencia, protección de datos personales, sesgos algorítmicos y desinformación. El verdadero desafío consiste en garantizar que la innovación tecnológica contribuya al fortalecimiento de la democracia y no a su sustitución o debilitamiento, manteniendo siempre en el centro la tutela efectiva de los derechos político-electorales de la ciudadanía.

II. La transformación digital y su alcance en el ámbito electoral

Para comprender el impacto de la inteligencia artificial en los procesos electorales, es indispensable distinguir entre dos conceptos que, aunque relacionados, no son equivalentes: la digitalización y la inteligencia artificial. La digitalización, en sentido estricto, se refiere a la adopción de herramientas tecnológicas que permiten automatizar procesos, optimizar recursos, reducir tiempos de operación y mejorar la eficiencia institucional.

En el ámbito electoral, la digitalización ha facilitado tareas administrativas, la gestión de padrones, la difusión de información oficial, la capacitación del funcionariado electoral y la sistematización de resultados.

La inteligencia artificial, en cambio, representa una etapa más avanzada de esta evolución tecnológica. Se caracteriza por el uso de algoritmos capaces de aprender, clasificar, inferir y predecir comportamientos a partir del análisis de grandes volúmenes de datos.

Esta capacidad de aprendizaje automatizado introduce una dimensión cualitativamente distinta, pues ya no se trata únicamente de ejecutar instrucciones predefinidas, sino de sistemas que generan resultados con cierto grado de autonomía técnica.

Esta distinción resulta particularmente relevante en el ámbito electoral. Mientras la digitalización moderniza procedimientos y reduce márgenes de error humano, la inteligencia artificial agrega una capa de complejidad que, si no se regula adecuadamente con criterios éticos y jurídicos sólidos, puede afectar derechos fundamentales como la privacidad, la equidad en la contienda electoral y la libertad de información.

La automatización inteligente de procesos que inciden en elecciones plantea interrogantes relevantes sobre la rendición de cuentas, la explicabilidad de los algoritmos y la responsabilidad institucional frente a eventuales afectaciones a derechos.

A lo largo de la historia, el desarrollo y la aplicación de recursos tecnológicos han sido una constante en la búsqueda de soluciones que hagan más eficiente la vida social. Sin embargo, cada etapa de progreso técnico ha planteado también dilemas éticos, sociales y políticos. En el siglo XXI, la inteligencia artificial —entendida como la convergencia entre datos, algoritmos y capacidad de aprendizaje automatizado— constituye uno de los desarrollos más trascendentes de nuestro tiempo. Su impacto ya no se limita al ámbito privado o industrial, sino que ha penetrado de forma creciente en la esfera pública, los servicios gubernamentales y los sistemas de administración electoral.

Desde esta lógica, la implementación de tecnologías digitales y de inteligencia artificial abre una oportunidad histórica para fortalecer la democracia mediante procesos más eficientes, accesibles y transparentes. No obstante, dicha oportunidad solo se materializa cuando la tecnología se orienta a un fin genuinamente público: garantizar derechos, reforzar la confianza ciudadana y ampliar las posibilidades de participación democrática. De lo contrario, la misma tecnología que promete innovación puede convertirse en un factor de desigualdad, exclusión, manipulación o desinformación, afectando la calidad del debate público y la legitimidad de los procesos electorales.

III. Casos destacados de innovación tecnológica e Inteligencia Artificial en México, sus desafíos y experiencias

En el ámbito electoral, la implementación de herramientas tecnológicas e inteligencia artificial ofrecen posibilidades muy valiosas. Su aplicación puede permitir optimizar tareas administrativas, procesar grandes volúmenes de información y mejorar la comunicación con la ciudadanía.

Entre las experiencias más destacadas se encuentra el uso del reconocimiento óptico de textos para la digitalización y conteo de actas, lo que agiliza los resultados preliminares y reduce errores humanos. También, el análisis de datos masivos contribuye a una planeación electoral más eficiente, y la verificación biométrica de identidad permite prevenir la suplantación y reforzar la certeza del voto.

En este contexto, México ha emergido como referente en el uso de tecnologías e Inteligencia Artificial en la administración electoral a través de autoridades como el Instituto Nacional Electoral (INE) o los Organismos Públicos Locales Electorales, que han impulsado diversas iniciativas:

  1. Verificación biométrica
  • En 2018, el INE implementó un sistema de reconocimiento facial de las y los participantes en los exámenes de selección, actualización y ascensos de su personal de carrera (Servicio Profesional Electoral Nacional -SPEN-). El objetivo fue prevenir la suplantación de identidad y agilizar la verificación.
  • Identificador biométrico obligatorio: a partir de julio de 2025, se hizo obligatorio un identificador biométrico en México. Este sistema, conocido como Clave Única de Registro de Población (CURP) con datos biométricos, incorpora huellas dactilares, escaneos de iris y fotografía en un documento digital. Aunque es un sistema nacional, su vinculación directa con el proceso de votación en las urnas es un tema en debate y desarrollo.
  • También es importante destacar que en este año 2025, el INE ha aprobado una estrategia de transformación digital y sigue utilizando la verificación biométrica para otros fines, como la verificación de observadores electorales. 
  1. Lineamientos y regulación de la Inteligencia Artificial

En agosto del año 2025, el INE anunció la aprobación de los Lineamientos y principios para el desarrollo estratégico y uso regulado de la Inteligencia Artificial, así como el Programa de Trabajo Institucional 2025-2026. Gobernanza y uso responsable de la Inteligencia Artificial en el Instituto Nacional Electoral.

Estos Lineamientos y Programa tienen como propósito articular el modelo integral para el uso responsable, seguro y estratégico de la Inteligencia Artificial en dicho Instituto, además de sentar las bases para una gestión y regulación de la IA, alineadas con las funciones sustantivas del INE.

Si bien, debido a su reciente aprobación, aún no se cuenta con modelos tangibles de aplicación de este tipo de tecnología, dentro de sus ejes estratégicos se encuentra que entre septiembre de 2025 y mayo del año en curso, se identificarán procesos y servicios del INE susceptibles de ser mejorados con IA, y se priorizarán casos con alto impacto, viabilidad técnica y bajo riesgo. De igual forma, se diseñarán y evaluarán al menos dos soluciones piloto de Inteligencia Artificial, desarrolladas en entornos controlados conforme a estas políticas institucionales.

Con lo anterior, se permitirá consolidar capacidades técnicas, normativas y organizativas idóneas para el uso de soluciones con IA, de manera ética, segura y legal, necesarias para enfrentar los retos de la transformación digital electoral, respetando los derechos de la ciudadanía.

  1. Chatbot Inés

Lanzado por el Instituto Nacional Electoral en WhatsApp en 2021, fue una asistente virtual, para combatir la desinformación electoral al recibir consultas ciudadanas y responder con datos oficiales, que estuvo en marcha incluso en las elecciones de 2024. Su principal función fue la de proporcionar respuestas automatizadas sobre cómo votar, dónde ubicar la casilla electoral, requisitos para emitir el voto, entre otros aspectos relevantes de la elección.

  1. Chatbot MARIEEL

Implementado en el Proceso Electoral Extraordinario 2024-2025 en Chihuahua, este asistente virtual fue diseñado por el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua, para brindar información clara, confiable y oportuna sobre la elección de personas juzgadoras. MARIEEL ofrecía orientación directa a la ciudadanía sobre distintos aspectos del proceso electoral, facilitando el acceso a datos clave y promoviendo una participación informada de cara a la jornada electoral. Entre sus principales funciones destacaban: la consulta de candidaturas, acceso a perfiles y propuestas de las personas candidatas a juezas, jueces y magistraturas; fechas clave del proceso electoral; información general sobre cómo y dónde votar, qué cargos se eligen y qué implicaciones tiene una elección extraordinaria; enlace directo al Simulador de Votación; entre otras.

  1. Chatbot Alfonsina

Inteligencia artificial recientemente desarrollada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Alfonsina busca facilitar el acceso a información relevante y especializada en materia de Jurisprudencia, Transparencia y Archivo para ofrecer referencias legales y normativas. Este acceso a información clara y concisa contribuye a la transparencia y a una mejor comprensión de los procesos electorales, lo que fortalece la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y en el sistema judicial electoral de México.

Estos avances reflejan que la IA puede ser una aliada estratégica de las instituciones electorales para fortalecer el voto informado, mejorar la eficiencia administrativa y ampliar la inclusión ciudadana. Sin embargo, su potencial también implica una gran responsabilidad.

Ante ello, se impone la necesidad de un equilibrio: aprovechar la innovación, pero sin abdicar del control ético, jurídico e institucional que garantice la legitimidad del proceso electoral.

IV. Riesgos, desafíos y marco regulatorio de la inteligencia artificial en materia electoral

A pesar de los beneficios señalados, la innovación tecnológica plantea desafíos significativos. Entre ellos destacan los sesgos algorítmicos, que pueden reproducir o amplificar desigualdades estructurales cuando los datos utilizados no reflejan la diversidad social (Espinosa, 2024). Asimismo, la opacidad de los algoritmos dificulta explicar cómo se generan ciertos resultados, lo que afecta la rendición de cuentas, la auditabilidad de los sistemas y la confianza pública.

A estos riesgos se suman los desafíos en materia de ciberseguridad y protección de datos personales, particularmente cuando se procesan datos sensibles de millones de ciudadanos. La vulneración de estos sistemas puede tener consecuencias graves para la integridad del proceso electoral y para el ejercicio de derechos fundamentales.

Además, la irrupción de la inteligencia artificial en la comunicación política ha multiplicado la capacidad de difundir noticias falsas, deepfakes y campañas de desinformación con niveles de sofisticación sin precedentes. Estos fenómenos erosionan la confianza pública, distorsionan el debate democrático y ponen en riesgo el principio básico de toda democracia: que la ciudadanía ejerza su voto de manera libre e informada.

Frente a este panorama, resulta impostergable reflexionar sobre la pertinencia de los esquemas de administración y regulación de la inteligencia artificial en el ámbito electoral. Diversos organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos, coinciden en la necesidad de establecer marcos normativos que coloquen a la persona y sus derechos en el centro del desarrollo tecnológico.

En este sentido, los pilares éticos de la inteligencia artificial aplicada a los procesos electorales pueden sintetizarse en cinco principios fundamentales: transparencia, rendición de cuentas, inclusión, supervisión humana significativa y protección de datos personales y ciberseguridad. Estos principios requieren un enfoque preventivo, colaborativo y humanista, que involucre a autoridades electorales, instituciones académicas, sector tecnológico y sociedad civil.

V. Inteligencia artificial, campañas electorales y desinformación

La aplicación de la inteligencia artificial (IA) en las campañas electorales ha transformado significativamente la forma en que los partidos políticos y las personas candidatas se comunican con la ciudadanía. A través del análisis de grandes volúmenes de datos, la IA permite segmentar el electorado, identificar patrones de comportamiento y diseñar estrategias de comunicación personalizadas. Esto facilita mensajes más efectivos dirigidos a grupos específicos según su perfil demográfico, intereses o preocupaciones sociales.

Además, las herramientas de IA se utilizan para monitorear redes sociales, detectar tendencias, medir el impacto de discursos o spots, e incluso anticipar posibles crisis de reputación. Los chatbots y asistentes virtuales también han empezado a emplearse para brindar información sobre propuestas de campaña o para incentivar la participación ciudadana.

No obstante, el uso de la IA en este ámbito plantea desafíos éticos y jurídicos importantes, especialmente relacionados con la protección de datos personales, la transparencia algorítmica y la posible manipulación de la opinión pública. Por ello, como ya se ha anotado, resulta esencial establecer marcos regulatorios que garanticen un equilibrio entre la innovación tecnológica y la integridad del proceso democrático.

1. Desinformación en el ámbito electoral en países de Latinoamérica

La organización sin fines de lucro denominada Chequeado publicó el “REPORTE: DESINFORMACIONES CIRCULANTES EN LATINOAMÉRICA. EL USO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LAS DESINFORMACIONES DE 2024”, en el que dio a conocer que durante el año 2024, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México y Venezuela, se identificaron 217 casos de desinformación y se analizaron los principales tipos, usos y formatos empleados. Con ello se aportó una radiografía sobre el impacto del uso de la IA en la generación de información falsa en la región.

Ahora se conoce que la IA generativa de información falsa tiene como segundo lugar en frecuencia los contenidos publicados en contextos electorales, con un 23%, cuyo propósito principal es desprestigiar a candidatas y candidatos. Este porcentaje sólo está por debajo del uso de esta herramienta para la promoción de estafas, la cual representa un 26,7% de la información publicada en el periodo señalado.

Sobre los formatos recurrentes, Chequeado identificó imágenes fabricadas, audios producidos como filtraciones de conversaciones privadas, declaraciones falsas y otros similares para denostar o para proyectar respaldo a personas en la política.

2. Elecciones legislativas 2025 en Argentina

En el mismo sentido de identificar y combatir la desinformación en las campañas electorales se encuentran las publicaciones de REVERSO; se trata de un proyecto colaborativo entre medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil -coordinado por Chequeado y la agencia AFP, que tiene el propósito de abonar a la lucha contra la desinformación en tiempos electorales en Argentina. Esta iniciativa se hace valer del periodismo de verificación, así como de la educación y las iniciativas cívicas.

REVERSO (octubre 2025) identificó durante las campañas de las elecciones legislativas 2025, la generación y difusión de un gran número de publicaciones fabricadas con inteligencia artificial, que generaron un impacto en dicho proceso electoral, los formatos más frecuentemente utilizados coinciden con los descritos en el apartado anterior: videos con declaraciones falsas, imágenes alteradas, fuera de contexto y editadas.

En los informes de este proyecto cívico periodístico se advierte que, además de facilitar la creación de desinformación, la inteligencia artificial coadyuva a generar una sospecha más o menos generalizada respecto de la autenticidad de contenidos que sí son reales, misma que termina desgastando la confianza pública y baja el nivel de la deliberación democrática.

Con base en ello, la propuesta tiende a la alfabetización mediática como un elemento fundamental para la defensa de la integridad electoral y la calidad del debate público. El uso cada vez más frecuente de la IA en los procesos electorales representa un fuerte desafío para la democracia contemporánea.

Por un lado, resulta innegable la mejora de la eficiencia institucional, la posibilidad de ampliar el acceso a la información y, en consecuencia, el fortalecimiento de la participación ciudadana. Por otro lado, sus riesgos no pueden soslayarse ya que está latente el riesgo de trastocar principios esenciales de todo proceso electoral, como lo son la equidad, la transparencia y la libertad del voto.

Finalmente, parece haber consenso en que sólo mediante una regulación responsable, una supervisión eficaz y permanente, así como una ciudadanía informada, el uso de herramientas digitales será un factor que contribuya a fortalecer la confianza en las instituciones, a incrementar la calidad del debate democrático y a garantizar la legitimidad de los procesos electorales en México y en toda la región latinoamericana.

Referencias bibliográficas

Chequeado. Reporte: Desinformaciones circulantes en Latinoamérica. El uso de la Inteligencia Artificial en las desinformaciones del 2024. Publicación digital. https://chequeado.com/wp-content/uploads/2025/09/Reporte-INTELIGENCIA-ARTIFICIAL-2025.pdf

Espinosa Torres, Aída (2024). El dilema de la IA y su regulación. Publicación digital. https://comunicacionsocial.diputados.gob.mx/revista/index.php/a-profundidad/el-dilema-de-la-ia-y-su-regulacion

Hernández, Claudia (2025). “El impacto de la inteligencia artificial en los procesos electorales”. Revista Transparencia Electoral. https://transparenciaelectoral.org/blog/el-impacto-de-la-inteligencia-artificial-en-los-procesos-electorales/ 

Orozco, Nancy G. (2025). Conferencia Gobernanza de la Inteligencia Artificial. Universidad Pablo de Olavide. Sevilla, España.

REVERSO 2025. Publicación digital. https://reversoar.com/ Wilfore, Kristina y Hesterman, Sara (2023). Las campañas de desinformación que ponen en duda la integridad del proceso, las instituciones electorales o los resultados electorales. Publicación digital del Observatorio de Redes Sociales del Global Network on Electoral Justice.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba