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Falsa observación electoral en Venezuela: amenaza para la observación electoral genuina

El Consejo Nacional Electoral anunció la participación de 1400 observadores electorales internacionales en las elecciones municipales que se celebran este 27 de julio de 2025.

Esto forma parte de la estrategia de falsa observación electoral, que de acuerdo a la Plataforma Europea para Elecciones Democráticas (European Platform for Democratic Elections) es “una forma de actividad política realizada por actores internacionales y dirigida a promover los intereses de los políticos y las fuerzas políticas imitando un monitoreo electoral creíble durante los procesos electorales», con el objetivo de encubrir el fraude electoral ante audiencias nacionales e internacionales, legitimar procesos electorales considerados ilegítimos por la comunidad internacional, deslegitimar y debilitar la institución de elecciones libres y justas, subvertir y/o relativizar los resultados de una observación electoral creíble, debilitar a los rivales políticos y construir redes de influencia.

Se ha convertido en una práctica común que el gobierno de Maduro organice una cumbre internacional días antes de las elecciones para congregar a representantes de partidos políticos, organizaciones sociales y gobiernos afines de todo el mundo y presentarlos como «observadores electorales», a pesar de que en realidad sean aliados políticos. En el 2024, en el marco de las elecciones presidenciales del 28 de julio, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) organizó la cumbre “II Alternativa Social Mundial: la organización de los pueblos es una factor para la autodeterminación”. Para las elecciones municipales de este 27 de julio de 2025 organizaron la «Cumbre por la paz y en contra de la guerra«.

Sin embargo, hay una organización a la que el PSUV acude cuando quiere aparentar una observación técnica: el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA). Los servicios de su presidente, Nicanor Moscoso, son requeridos en cada proceso electoral para intentar legitimar elecciones irregulares o fraudulentas. Moscoso no tiene complejos en llegar hasta las últimas consecuencias para agradar a su contratante. El CEELA ha ofrecido informes y declaraciones celebrando la integridad y transparencia de las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente de 2017, en la que la empresa Smartmatic, en ese entonces proveedora de la tecnología electoral, denunció la manipulación de los resultados en al menos un millón de votos; o de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, en las que se registró un fraude masivo minuciosamente documentado por la oposición, el Centro Carter y las Naciones Unidas.

Estas acciones son parte de una estrategia usada por los regímenes autoritarios, desde Venezuela, Cuba y Nicaragua hasta Rusia, que consiste en erosionar la autoridad de las organizaciones que hacen observación electoral genuina, y saturar el espacio informativo con declaraciones benevolentes sobre procesos electorales viciados.

Si bien el ecosistema de observadores electorales entiende la diferencia entre la observación electoral genuina y la que busca influir políticamente, llama la atención que organismos electorales de países democráticos continúen acreditando a este tipo de organizaciones que precisamente desacreditan su función y autoridad.

Es preciso plantear en la agenda académica e institucional la necesidad de problematizar las consecuencias de este tipo de prácticas y proponer marcos regulatorios que eleven los estándares para la acreditación de misiones de observación electoral.

Jesús Delgado Valery. Director de Programas de Transparencia Electoral. Licenciado en Estudios Internacionales por la Universidad Central de Venezuela. Candidato a Magíster en Estudios Electorales por la Universidad Nacional de San Martín (Argentina). Ha participado en más de 50 misiones de observación electoral en América y Europa.

@JesusDValery

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