Articulos de revista

Venezuela, entre urnas vacías y votos sin poder

Griselda Colina

A casi un año de las elecciones presidenciales de 2024, la situación política en Venezuela sigue marcada por la incertidumbre, la represión y el deterioro institucional. Aunque la elección del 28 de julio de 2024 representó un momento clave que pudo haber abierto el camino hacia una transición democrática, el fraude electoral perpetrado por el régimen de Nicolás Maduro, en flagrante desconocimiento de la voluntad popular, dejó claro que las elecciones, aunque esenciales, no bastan para asegurar la alternancia en contextos autoritarios.

Lo ocurrido deja valiosas lecciones para otros países donde el autoritarismo aprende y replica estrategias efectivas. Tras el 28J, ya no es posible evaluar los procesos electorales en Venezuela con los mismos criterios anteriores. La opacidad del Consejo Nacional Electoral (CNE) y su sometimiento al Ejecutivo evidencian un grave deterioro institucional, donde el voto ha sido convertido en instrumento de dominación. Con esta premisa, el artículo revisa la reciente elección legislativa y regional del 25 de mayo de 2025.

Avance del autoritarismo

En condiciones mínimas de transparencia y sin garantías reales, la convocatoria a renovar la Asamblea Nacional en 2025 podría haber sido una oportunidad para avanzar hacia la reinstitucionalización democrática. Sin embargo, en un país donde el poder se sostiene con represión y fuerza, esta elección respondió más a la intención de enterrar las denuncias del 28J y reafirmar el control de Maduro y su élite.

El CNE, alineado al poder, anunció los comicios sin transparencia y sin respetar los procedimientos formales. La estrategia del régimen fue clara: dividir a la oposición, debilitar el valor del voto y fracturar el consenso unitario alcanzado para la elección presidencial. Así, se revivió el dilema entre votar o no en condiciones amañadas.

Las elecciones del 25 de mayo se convirtieron en un plebiscito dentro de la propia oposición: por un lado, los sectores liderados por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, que llamaron a la abstención; y por otro, figuras como Henrique Capriles y el partido Un Nuevo Tiempo, que participaron a través de alianzas habilitadas por el régimen.

Las violaciones constitucionales en el evento merecen un análisis posterior. La “elección de autoridades” en la Guayana Esequiba es no solo un despropósito legal sino que manda señales muy negativas sobre la política exterior del país y genera alertas innecesarias; ello sin dejar de decir que ese voto específico sirvió para nombrar a una autoridad sin espacio y sin gente.

Garantías electorales desmanteladas

Un monitoreo del evento electoral del 25 de mayo, aún limitado por la opacidad institucional, permite identificar el desmantelamiento de garantías institucionales fundamentales y que marcan una diferencia con el último proceso electoral presidencial.

Convocatoria informal y opaca
El 27 de enero de 2025, el presidente del CNE reapareció por VTV para anunciar, sin Gaceta Electoral ni consulta previa, las elecciones del 27 de abril, que luego fueron postergadas al 25 de mayo. Ambos anuncios carecieron de formalidad y transparencia.

Falta de acceso a información
Desde julio de 2024, la web del CNE está fuera de servicio. La institución no ha habilitado canales oficiales para divulgar información ni aclarar procedimientos. Incluso la publicación de resultados ha sido omitida, profundizando la desconfianza ciudadana.

Registro Electoral cerrado
No se habilitó ningún proceso de inscripción o actualización de datos en el Registro Electoral, impidiendo que nuevos votantes o migrantes pudieran participar. Esto contraviene prácticas habituales anteriores a 2015, cuando existían operativos amplios y accesibles.

Desarticulación de partidos políticos
La estructura partidista ha sido manipulada desde el Estado. Mientras partidos judicializados o creados por el oficialismo fueron habilitados, las plataformas opositoras tradicionales fueron excluidas o fracturadas. El 25 de mayo no participó la tarjeta de la MUD ni la Plataforma Unitaria.

Auditorías inexistentes
Aunque el sistema de votación venezolano es automatizado, no hubo auditorías creíbles ni verificaciones independientes del proceso ni de los resultados, repitiendo el patrón del 28J.

Resultados opacos y manipulados
El CNE no publicó los resultados detallados ni permitió la verificación mesa por mesa. Se repitieron las irregularidades del 28J: cifras manipuladas, adjudicación opaca de escaños y ausencia de rendición de cuentas.

Lecciones de una ciudadanía firme

A pesar del chantaje del autoritarismo, el evento del 25 de mayo mostró a una ciudadanía con la madurez suficiente para distinguir cuando su voto ofrece oportunidades reales de cambio. La gente supo identificar al liderazgo que representa opciones reales.

La devastación electoral marcó su inicio el 25M y este evento solo confirma la vocación totalitaria del régimen en Venezuela. 

Esto, sin embargo, no debe leerse como el cierre de la vía electoral, por el contrario, es necesario reconocer que volver al voto pasa por reconstruir la confianza ciudadana y las condiciones básicas para votar, pasa también por que los actores políticos muestren real voluntad para desmontar el aparato autoritario y logren consensos para construir una estrategia que abra paso a una verdadera transición democrática. Esto fue un logro posible en la elección presidencial de 2024,  por ello la ciudadanía se conectó y votó. 

En Venezuela urge una política real y conectada con la gente, una política que avance consensos y que más allá de las diferencias ponga al país primero, una política conectada con la dignidad, con la gente y con la aspiración democrática.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba