El nuevo paradigma cultural digital, lo modos de participación política, circulación y consumo de información en la era de acceso masivo a internet como espacio de la hiperconexión sin fronteras.

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El reconocimiento de la importancia de usar nuevas tecnologías en el desarrollo de procesos democráticos es un tema que ha despertado el interés de varios académicos de todo el mundo (WEGERIF, 2019; MIN & KIM, 2019; WILLIS et. All. 2018). Entre estos, está el desafío de encontrar soluciones capaces de promover el compromiso ciudadano, facilitar el control social de las elecciones y mejorar la participación popular en la inspección de las candidaturas, especialmente en tiempos de mayor gasto público en campañas electorales (MUTZ, 2019).

Los estudios ya han demostrado que los períodos electorales son capaces de cambiar la forma en que los ciudadanos ven el sistema político, de modo que, como en una espiral democrática, con cada nueva elección se desafía al votante a participar en la vida pública del país (DANILLER & MUTZ, 2019). La participación popular en este proceso es precisamente el elemento de legitimidad del poder representativo y, cuando se trata del ejercicio de la supervisión ciudadana, los resultados apuntan a una importancia aún mayor: son capaces de inhibir la práctica de nuevos actos ilícitos, generando sentimientos de protagonismo, de pertenencia y confianza en el modelo electoral adoptado (BALDERACCHI, 2017; MELO et. all., 2019; WOOLLEY & MOORE, 2020).

Ocurre que, con el cambio en la forma en que las personas se relacionan, principalmente debido a la popularización del acceso a Internet, se modificó el paradigma de inserción de votantes en el debate político (MORA-CANTALLOPS et. All. 2019). Ese viejo estándar de hacer política, muy bien representado en el coronelismo de los personajes clásicos de la literatura brasileña: José Lins do Rego, Raquel de Queiroz, Graciliano Ramos, Guimarães Rosa, parece estar presente hoy con un nuevo y algo complejo paradigma, que requiere una nueva mirada al control social de las elecciones. La virtualización de las relaciones modificó los procesos sociales y produjo reflejos en todas las esferas del derecho (BOAVENTURA, 2001). En este contexto, es inevitable que los mecanismos de inspección popular se modifiquen para incorporar nuevas tecnologías, que representan la evolución natural del sistema político, ahora insertado en un entorno posmoderno, hiperconectado y sin fronteras (BOAVENTURA, 2005).

En este punto, el desafío para las organizaciones que trabajan en la defensa de los procesos democráticos radica precisamente en el hecho de que son capaces de pensar en nuevas formas de inclusión ciudadana en la inspección de las elecciones, de una manera creativa e innovadora, en un intento de seguir la complejidad de la evolución de los conflictos. Por lo tanto, si, en palabras de Habermas (2003) y Karl-Otto Apel (2013), la participación de todas las personas posibles involucradas en el entorno político es una condición para la posibilidad de la democracia misma, el desarrollo de estas tecnologías ya no es una facultad, sino un Obligación del Estado.

En Brasil, desde 2012, un sistema computarizado, creado por la Justicia Electoral, ha transformado la realidad del monitoreo electoral: el sistema Pardal. Con el potencial de expandirse a aproximadamente 306 millones de usuarios de teléfonos inteligentes, el sistema es capaz de promover el acceso a la justicia, expandir la participación popular y facilitar la recolección adecuada de evidencia, todo con monitoreo inmediato por parte de magistrados y miembros del Ministerio Público (MEIRELLES 2020).

El origen del nombre «Pardal» se refería al pajarito (gorrión en español), abundante en la vida cotidiana brasileña, debido a su comportamiento colectivo, que muestra la sensación de estar en todas partes, con los ojos puestos en todo y en todos. Indirectamente, el nombre se refiere a cámaras de vigilancia vial, que en el lenguaje popular brasileño se conoce como gorriones, un instrumento importante para que la Administración ejerza el poder policial.

Pardal es un sistema informático, disponible para computadoras y teléfonos inteligentes, Android e iOS, desarrollado con el objetivo de facilitar la inspección popular de las elecciones. Cualquier persona con conexión a Internet podrá iniciar rápidamente un procedimiento de investigación, remitir evidencia de infracción electoral a la Justicia y la Fiscalía, sobre publicidad irregular, compra de votos, uso de la máquina pública, delitos electorales, entre otros. Los procedimientos, que recibirán un número de seguimiento para el seguimiento, se envían inmediatamente a las autoridades, quienes pueden, desde cualquier lugar con acceso a Internet y en cualquier momento, solicitar medidas en el propio sistema, reenviar electrónicamente las solicitudes a los candidatos, a los medios de comunicación, a los proveedores de redes sociales e incluso a las fuerzas policiales.

En 2012, antes de la creación de Pardal, por parte de la Corte Electoral Regional de Espírito Santo, el Poder Judicial se ocupó de los conflictos que surgen principalmente de las campañas electorales callejeras, con el uso de carteles, carros de sonido, placas, panfletos, marchas, manifestaciones, entre otros. En ese momento, la capacidad de los votantes brasileños para supervisar residía casi exclusivamente en el uso de una petición escrita a las autoridades. Las dificultades fueron numerosas, desde la burocracia de la formalidad de los ritos procesales, hasta la exclusión fáctica del votante sin instrucción, tiempo y condiciones financieras, hasta problemas en la recolección adecuada de evidencia. En cualquier caso, la ineficiencia de la justicia electoral era visible y el sentimiento de impunidad, cada vez mayor.

En este sentido, los principales actores en la lucha contra las irregularidades electorales terminaron siendo los propios candidatos y organismos electorales, dejando al votante con un papel secundario y disminuido en este proceso. Fue allí donde la realidad exigió un cambio en el comportamiento institucional del Poder Judicial, que luego desarrolló el sistema pardal, mejorando la participación de los votantes, y desde entonces ha cumplido el papel como una alternativa rápida, fácil, descentralizada y gratuita para monitorear las elecciones.

En las elecciones posteriores, en 2014, 2016 y 2018, el sistema que siguió a la contingencia social y al aumento de la complejidad de los delitos electorales recibió una serie de actualizaciones. A medida que las campañas cambiaron las estrategias de marketing, dejando las calles al entorno virtual, se cambió el pardal para actuar en todos estos contextos.

Pasó de ser un simple receptor de quejas a un sistema integrado para combatir las actividades electorales ilícitas, con la automatización de algunas herramientas, tales como: la emisión de notificaciones electrónicas, el conteo de plazos con alertas para los partidos, el intercambio de información entre la Justicia Electoral y el Ministerio Público y la conexión con el sistema de registro de aplicaciones. Desde entonces, el sistema se ha popularizado progresivamente y el aumento de la participación se ha explicado visiblemente. Actualmente, hay más de 130 mil procedimientos analizados en todo Brasil, lo que hace de Pardal uno de los sistemas más importantes del Poder Judicial Electoral para combatir las infracciones electorales.

Sin embargo, como cualquier institución que trabaja en la lucha contra actos ilícitos en tiempos de redes sociales, robotización, desinformación y manipulación de la opinión pública, se reconoce la limitación del pardal para contener crímenes electorales virtuales masivos. Evidentemente, el sistema necesita recibir mejoras para las elecciones de 2020, principalmente relacionadas con la lucha contra la información errónea, la calumnia, el insulto y la difamación en las redes sociales. Se cree, en la línea de Boaventura de Souza Santos, que si el Poder Judicial no es la forma más efectiva de combatir este tipo de delito, ciertamente no es el menos efectivo, de modo que, respetando el contenido normativo del principio de no evitación jurisdicción, se debe promover el desarrollo de nuevas tecnologías para que sea más competitivo en la lucha contra estas nuevas elecciones masivas.

Por lo tanto, en línea con los estudios que reconocen la importancia del uso de las nuevas tecnologías en la mejora de los procesos democráticos, especialmente el que busca desarrollar soluciones creativas a las nuevas demandas sociales, como promover la participación popular en la inspección de las candidaturas, parece que la experiencia brasileña en el uso del sistema pardal puede entenderse como una historia de éxito. El análisis de los informes del sistema muestra que logró promover el principio de acceso a la justicia, aumentó la velocidad de los hechos, especialmente debido al desempeño extrajudicial de los magistrados y, al mismo tiempo que funcionó como un mecanismo de inspección popular de las elecciones, ayudó en la lucha a la corrupción electoral.

Se espera que la Justicia Electoral pueda comprender el nuevo entorno público de los conflictos electorales y traducirlo en nuevas herramientas para la red institucional para combatir las actividades ilícitas que se forman en todo el mundo, incluso con la ayuda del sistema pardal. – mecanismos de desinformación masiva, inteligencia artificial, acción estratégica colectiva, buenos bots, asociaciones con proveedores de redes sociales, además de ampliar el importante programa de educación para la ciudadanía que actualmente llevan a cabo las Escuelas Judiciales Electorales.

 

Referencias bibliográficas:

APEL, Karl-Otto. Ética e Responsabilidade: o problema da passagem para a moral pós-convencional. Lisboa: Editora Instituto Piaget, 2013.

BALDERACCHI, C. (2017). Participatory Mechanisms in Bolivia, Ecuador and Venezuela: Deepening or Undermining Democracy?. Government and Opposition52(1), 131-161.

DANILLER, A. M., & MUTZ, D. C. (2019). The Dynamics of Electoral Integrity: A Three-Election Panel Study. Public Opinion Quarterly83(1), 46-67.

HABERMAS, Jürgen. Direito e Democracia: entre Facticidade e Validade. Tradução: Flávio Beno Siebeneichler, Vol. 1, 2ª ed., Rio de Janeiro: Tempo Brasileiro, 2003

MEIRELLES, F.S. Pesquisa Anual de Administração e Uso de Tecnologia da Informação nas Empresas. 31ª Edição. Fundação Getúlio Vargas, São Paulo: 2020)

MELO, L. M. D. P. R., DE AMORIM CARVALHO, J. C., & SABINO, E. M. (2019). Orientation for Results: Focus on Knowledge and Popular Participation. In Strategy and Superior Performance of Micro and Small Businesses in Volatile Economies (pp. 281-302). IGI Global.

MIN, Hee., & KIM, JEONG-YEON. Y. (2019). Intelligent Information Technology and Democracy: Algorithm-driven Information Environment and Politics. Informatization Policy26(2), 81-95.

Mora-Cantallops, M., Sánchez-Alonso, S., & Visvizi, A. (2019). The influence of external political events on social networks: The case of the Brexit Twitter Network. Journal of Ambient Intelligence and Humanized Computing, 1-13.

NIC CHEESEMAN, GABRIELLE LYNCH & JUSTIN WILLIS (2018) Digital dilemmas: the unintended consequences of election technology, Democratization, 25:8, 1397-1418, DOI: 10.1080/13510347.2018.1470165

SANTOS, Boaventura de Sousa. Dilemas do nosso tempo: globalização, multiculturalismo e conhecimento. Educação & Realidade, v. 26, n. 1, 2001.

SANTOS, Boaventura de Sousa. Os tribunais e as novas tecnologias de comunicação e de informação. Sociologias, n. 13, p. 82-109, 2005.

WEGERIF, R. (2019). New technology and the apparent failure of democracy: An educational response.

WOOLLEY, K., & MOORE, K. (2020). Barely Bonded: Affective Politics and the Gendered Struggle for Water in Villa El Salvador, Lima, Peru. Qualitative Sociology, 1-25.

 

Vinicius Quintino de Oliveira

Gerente del Sistema Pardal. Coordinador de la Escuela Judicial Electoral del Tribunal Regional Electoral de Espíritu Santo, Brasil.

Miembro de la CAOESTE.

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