{"id":2882,"date":"2022-05-10T15:58:10","date_gmt":"2022-05-10T15:58:10","guid":{"rendered":"https:\/\/transparenciaelectoral.org\/observatoriodemujeresypolitica\/?p=2882"},"modified":"2023-12-04T12:15:06","modified_gmt":"2023-12-04T12:15:06","slug":"donde-hubo-techos-paredes-quedan-un-analisis-de-la-segregacion-vertical-y-horizontal-en-los-ejecutivos-subnacionales-de-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/transparenciaelectoral.org\/observatoriodemujeresypolitica\/donde-hubo-techos-paredes-quedan-un-analisis-de-la-segregacion-vertical-y-horizontal-en-los-ejecutivos-subnacionales-de-argentina\/","title":{"rendered":"Donde hubo techos, paredes quedan: un an\u00e1lisis de la segregaci\u00f3n vertical y horizontal en los ejecutivos subnacionales de Argentina"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Avances y deudas pendientes de la participaci\u00f3n pol\u00edtica de la mujer en relaci\u00f3n con las estructuras del Estado y las pol\u00edticas p\u00fablicas y la incidencia de las condiciones de igualdad de g\u00e9nero.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Por:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Milagros Faggiani<\/strong>: Licenciada en Ciencia Pol\u00edtica por la Universidad Cat\u00f3lica de C\u00f3rdoba. Se desempe\u00f1a como consultora en Comunicaci\u00f3n Pol\u00edtica en Anal\u00edtica 427. Sus temas de inter\u00e9s son la participaci\u00f3n ciudadana, la perspectiva de g\u00e9nero y la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>Nayet Kademi\u00e1n<\/strong>: Licenciada en Ciencia Pol\u00edtica por la Universidad Cat\u00f3lica de C\u00f3rdoba, interesada en el estudio de la transversalidad del g\u00e9nero en pol\u00edticas p\u00fablicas. Se desempe\u00f1a como consultora en gesti\u00f3n de proyectos para el sector p\u00fablico y organizaciones no gubernamentales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, se ha relegado a las mujeres de la pol\u00edtica. En Argentina, hasta el momento s\u00f3lo ha habido dos presidentes mujeres: Isabel Per\u00f3n en 1973 y Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, quien ejerci\u00f3 desde 2007 a 2015. En los niveles subnacionales, la tendencia se mantiene, de los 24 distritos s\u00f3lo 2 son gobernados por mujeres. Como mencionan Mercedes D\u2019Alessandro, Emilia Cerra y Andr\u00e9s Snitcofsky, \u201cEn la Argentina hubo m\u00e1s gobernadores llamados \u201cCarlos\u201d que gobernadoras mujeres. Ellas son tan solo 8 en toda la historia y la mitad lleg\u00f3 al poder despu\u00e9s de 2012\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En este art\u00edculo proponemos un an\u00e1lisis de los ejecutivos subnacionales argentinos. En un pa\u00eds con una fuerte agenda de g\u00e9nero, y donde casi todas sus provincias tienen paridad de g\u00e9nero en sus legislaturas, nos preguntamos c\u00f3mo es el acceso a los ministerios en las 23 provincias argentinas y en la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires. Frente a ello, nos cuestionamos, en primer lugar, si existen -o no- <em>techos de cristal<\/em> en los gabinetes \u00bfes un espacio de poder que las mujeres logran alcanzar? En segundo lugar, analizamos si existen <em>paredes de cristal<\/em> \u00bfexiste una segregaci\u00f3n entre las mujeres que son ministras y los varones? \u00bfocupan las mismas \u00e1reas?<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, las demandas de los movimientos feministas y de mujeres comenzaron a calar m\u00e1s hondo en las estructuras pol\u00edticas y del Estado. En este sentido, el a\u00f1o 2015 marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s: la reformulaci\u00f3n de viejos problemas p\u00fablicos, manifestaciones y acontecimientos tuvieron un punto de inflexi\u00f3n en la marcha del 3 de junio de ese a\u00f1o, que m\u00e1s adelante ser\u00eda recordada como el \u201cNi Una Menos\u201d. Ese d\u00eda una multitud ocup\u00f3 las calles para reclamar pol\u00edticas p\u00fablicas contra la violencia machista y los femicidios<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. A partir de este momento, numerosos t\u00f3picos que atravesaban a las mujeres y disidencias cobraron mayor presencia en la agenda p\u00fablica y pol\u00edtica: la lucha contra la violencia de g\u00e9nero, el derecho al aborto legal, el reconocimiento de las identidades no binarias y otros reclamos que hasta entonces solo formaban parte de una agenda minoritaria en t\u00e9rminos sociales<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. De esta manera, se alcanzaron numerosas conquistas, desde la tipificaci\u00f3n en el C\u00f3digo Penal de la \u201cviolencia en el espacio p\u00fablico\u201d (acoso callejero) hasta la interrupci\u00f3n legal del embarazo y la Ley Micaela, que establece la capacitaci\u00f3n obligatoria en perspectiva de g\u00e9nero para los tres poderes del Estado nacional.<\/p>\n<p>Como era de esperarse, y de manera articulada a estas demandas, la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres se ampli\u00f3 en t\u00e9rminos cuantitativos -ya que m\u00e1s mujeres ahora militan y toman protagonismo- y cualitativos -porque quienes participan, pueden hacerlo en mejores condiciones que antes-. En esta materia, la Argentina presenta antecedentes que la ubican como pionera a nivel mundial. Fue primer pa\u00eds en sancionar, en el a\u00f1o 1991, la denominada \u201c<em>Ley de cupo femenino\u201d<\/em> del 30% para la asignaci\u00f3n de cargos electivos a nivel nacional<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>; esta fue posteriormente reemplazada por la Ley 27.412 de \u201c<em>Paridad de g\u00e9nero en \u00e1mbitos de representaci\u00f3n pol\u00edtica<\/em>\u201d en 2017; que establece que las listas de candidatos\/as deben integrarse \u201cubicando de manera intercalada a mujeres y varones desde el\/la primer\/a candidato\/a titular hasta el\/la \u00faltimo\/a candidato\/a suplente\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A nivel subnacional tambi\u00e9n se ha impulsado una serie de reformas orientadas a la incorporaci\u00f3n de las mujeres en la pol\u00edtica. De las 24 jurisdicciones argentinas, 21 cuentan con leyes de paridad en las legislaturas provinciales. Las tres restantes establecen cupos del 30%, aunque con algunas diferencias. Mientras que Tucum\u00e1n y Corrientes tipifican que se trata de <em>cupo femenino<\/em>, Tierra del Fuego lo menciona como <em>cupo por g\u00e9nero<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, el acceso de las mujeres al poder sigue estando obstaculizado por una serie de barreras que les impiden alcanzar puestos de liderazgo. La mayor\u00eda de estas reformas han estado orientadas al Poder Legislativo, sin abarcar en la mayor\u00eda de los casos al Poder Ejecutivo. S\u00f3lo dos provincias establecen la paridad de g\u00e9nero en los ejecutivos subnacionales: Entre R\u00edos y Santa Fe. Esto es llamativo ya que como explican Barnes, Ciocci y Lopreitte, estos cargos, en los pa\u00edses federales como Argentina, suelen ser a menudo m\u00e1s poderosos y codiciados que las posiciones legislativas nacionales pues otorgan acceso a recursos fiscales con un gran margen de acci\u00f3n<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En este marco, cobra relevancia analizar la composici\u00f3n de los poderes ejecutivos subnacionales. Nos preguntamos si en la actualidad, con la implementaci\u00f3n de las leyes de paridad en las provincias argentinas y en un contexto de auge del movimiento feminista, se observa un consecuente incremento de mujeres en los espacios de poder no electivos como los gabinetes subnacionales. Para ello, observamos c\u00f3mo est\u00e1n compuestos los equipos de gobiernos en cada una de las provincias argentinas y en la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires (C.A.B.A). Tomamos en cuenta los cargos de m\u00e1s alto nivel luego de los\/as gobernadores\/as -o Jefe de gobierno en el caso de C.A.B.A.-. De esta manera, observamos el g\u00e9nero de quienes encabezan los Ministerios en cada uno de estos distritos.<\/p>\n<p>Con esto, en primer lugar, queremos conocer si existe en los ejecutivos subnacionales una segregaci\u00f3n<strong> vertical<\/strong>, com\u00fanmente conocida como <em>techos de cristal<\/em>. Esto hace referencia a la dificultad de las mujeres de acceder a los puestos directivos. En muchos casos se observa c\u00f3mo, pese a la mayor participaci\u00f3n de mujeres en pol\u00edtica en las \u00faltimas d\u00e9cadas, no existe necesariamente un cambio en la distribuci\u00f3n del poder por g\u00e9nero en los principales puestos de liderazgo cuando no hay una reglamentaci\u00f3n al respecto<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Las administraciones p\u00fablicas reflejan, en muchos casos, la idiosincrasia y orientaciones de pol\u00edticas de las distintas sociedades. En este sentido, las mujeres suelen estar concentradas en los estratos m\u00e1s bajos, disminuyendo a medida que analizamos niveles con mayor jerarqu\u00eda dentro del organigrama<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Algunas teor\u00edas proponen que esto se debe a que las normas culturales imperantes definen la autoridad y el liderazgo como una cualidad masculina<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. Es bastante probable que se asocie el <strong>liderazgo<\/strong> con habilidades como la dureza, competencia, ambici\u00f3n, racionalidad, agresividad, competitividad, mientras que la sumisi\u00f3n, afectividad, compasi\u00f3n, cari\u00f1o o sensibilidad, rasgos estereot\u00edpicamente femeninos, quedan relegados<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. En consecuencia, las mujeres tienen mayores obst\u00e1culos a la hora de insertarse en espacios de poder.<\/p>\n<p>En segundo lugar, buscamos considerar no solamente la cantidad de mujeres que se desempe\u00f1an como ministras sino tambi\u00e9n en qu\u00e9 \u00e1reas lo hacen. En este sentido, evaluamos si, al igual que en las comisiones legislativas<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>, las mujeres que logran acceder a los espacios de poder lo hacen solo o principalmente en carteras feminizadas que contin\u00faan reproduciendo una imagen estereotipada de ellas.<\/p>\n<p>Existe vasta evidencia de c\u00f3mo, en el sector privado, las mujeres se enfrentan a una<strong> segregaci\u00f3n horizontal <\/strong>en el mercado laboral. Este fen\u00f3meno, tambi\u00e9n conocido como <em>paredes de cristal<\/em>, hace referencia a esos muros invisibles, que segmentan su desarrollo educativo y ocupacional concentr\u00e1ndolas en sectores menos din\u00e1micos y peor remunerados de la econom\u00eda<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Es decir, incluso despu\u00e9s de alcanzar un puesto de liderazgo, las mujeres en la mayor\u00eda de los casos suelen supervisar a menos subordinados y tener menos responsabilidad financiera en comparaci\u00f3n con sus pares varones<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>. Es as\u00ed que las mujeres son vistas como \u201cportadoras naturales de un capital humano que s\u00f3lo las habilita a ser trabajadoras de segunda categor\u00eda, dando por supuesto que sus capacidades est\u00e1n orientadas a la reproducci\u00f3n y al cuidado de la vida\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Son designadas de este modo, a puestos m\u00e1s jer\u00e1rquicos, solo cuando se trata de tareas vinculadas al cuidado, gesti\u00f3n y mantenimiento del hogar, la familia y la fuerza de trabajo<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En la pol\u00edtica se observa una din\u00e1mica similar: incluso las mujeres que logran romper con los techos de cristal y acceder a puestos de mayor jerarqu\u00eda, en muchos casos lo hacen en carteras feminizadas. Como explica Virginia Garc\u00eda Beaudoux<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>, se trata de barreras que limitan el acceso a ciertas \u00e1reas, aun si llegan a la cima, las paredes impiden que mujeres lideren \u00e1reas como econom\u00eda, obras p\u00fablicas, defensa, ciencia y tecnolog\u00eda. As\u00ed, son relegadas en gran medida a los puestos menos poderosos, siendo asignadas a menudo a carteras de gabinete y comit\u00e9s parlamentarios definidos como \u201cfemeninos\u201d y con menos prestigio<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina (CEPAL) establece que, en Am\u00e9rica Latina \u201clas mujeres son designadas para ocupar cargos ministeriales principalmente en el \u00e1rea social y cultural, mucho m\u00e1s que en los gabinetes pol\u00edticos y econ\u00f3micos\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>. Esto se encuentra vinculado a una creencia generalizada de que, si comparamos a las mujeres con los varones, las primeras presentan cualidades como la emocionalidad, afectividad, sensibilidad y comprensi\u00f3n que las llevan a preocuparse m\u00e1s por las necesidades de otras personas, y la armon\u00eda y cohesi\u00f3n hacia dentro de los grupos<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.\u00a0 En este sentido, vemos c\u00f3mo las mujeres que acceden a puestos de poder en la pol\u00edtica, suelen concentrarse principalmente en espacios que siguen fortaleciendo el estereotipo de la mujer como responsable de las tareas reproductivas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Muchos gabinetes y pocas mujeres<\/strong><\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a los <strong>techos de cristal<\/strong> en los gabinetes ejecutivos subnacionales argentinos, vemos c\u00f3mo de la totalidad de 257 ministerios, el 72% tiene a su cabeza varones -186 ministros-\u00a0 mientras que s\u00f3lo el 28% restante est\u00e1n encabezados por mujeres -71 ministras-.\u00a0 De esta manera observamos que, en la mayor\u00eda de los casos, a lo ancho y largo del pa\u00eds, las mujeres acceden en menor proporci\u00f3n que los varones a estos puestos de decisi\u00f3n. Es m\u00e1s, solamente 12 de los 24 distritos subnacionales del pa\u00eds tienen por lo menos un 30% de mujeres en sus gabinetes.<\/p>\n<p>\u00danicamente son dos provincias en todo el pa\u00eds las que alcanzan la paridad con al menos un 50%. Una de ellas, Entre R\u00edos, que tiene legislada la paridad en el ejecutivo como en los dem\u00e1s poderes del Estado. La otra, Tierra del Fuego, un caso paradigm\u00e1tico al ser una de las pocas provincias argentinas donde no existe paridad en la legislatura (todav\u00eda mantienen el cupo del 30%) y, sin embargo, las mujeres est\u00e1n en el 56% de los cargos ministeriales. De este modo, vemos c\u00f3mo tanto la voluntad pol\u00edtica como la ley, son dos v\u00edas diferenciadas para garantizar la equidad de g\u00e9nero en los ejecutivos subnacionales.<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n, Corrientes, Salta, La Pampa y Tucum\u00e1n son las provincias menos equitativas en t\u00e9rminos de acceso a los cargos ministeriales. Ninguna de ellas alcanza el 15% de mujeres en sus ministerios (Gr\u00e1fico 1). Se les podr\u00eda sumar a ellas el Poder Ejecutivo Nacional, en el que s\u00f3lo el 10% de las carteras est\u00e1n a cargo de mujeres. En los casos subnacionales que m\u00e1s se alejan de la paridad, vemos c\u00f3mo s\u00f3lo incluyen 1 ministra dentro de su gabinete. En Corrientes y Salta, adem\u00e1s, las \u00fanicas mujeres de sus gabinetes est\u00e1n en carteras feminizadas, Educaci\u00f3n y Desarrollo Social respectivamente.<\/p>\n<p>Pese a la evidente existencia de segregaciones verticales en el acceso de las mujeres al poder, se destaca que estas son mucho menores a las que hab\u00eda unos a\u00f1os atr\u00e1s. Si lo comparamos con los datos revelados por Mercedes D\u2019Alessandro, Emilia Cerra y Andr\u00e9s Snitcofsky en 2019, observamos que 13 provincias aumentaron la proporci\u00f3n de mujeres en sus gabinetes, mientras que s\u00f3lo 8 la disminuyeron y 3 la mantuvieron. En promedio, la cantidad de mujeres en los gabinetes subnacionales argentinos aument\u00f3 un 7% (Gr\u00e1fico 2).<\/p>\n<p>Los cambios m\u00e1s grandes se produjeron en Tierra del Fuego, que como dijimos, ahora tiene un 56% de mujeres en su gabinete. En 2019, este porcentaje era de solamente un 10%, por lo que entre un per\u00edodo y el otro el aumento fue del 46%. Tambi\u00e9n es notable el caso de la provincia de Buenos Aires, donde se pas\u00f3 de un gabinete exclusivamente masculino en 2019 a uno con un 35% de mujeres en 2022. De la misma manera, en Chaco y San Juan, la cantidad de mujeres en los ejecutivos ha aumentado m\u00e1s de un 30%, pasando de 9 y 13% a un 43 y 44% respectivamente.<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n, otras provincias tuvieron un retroceso en t\u00e9rminos de equidad de g\u00e9nero al interior de sus equipos ejecutivos. El mayor detrimento de la cantidad de ministras se dio en la provincia de San Luis, donde se pas\u00f3 de un gabinete paritario, a uno que s\u00f3lo tiene un 30% de mujeres. Con una diferencia similar, pero con mayor magnitud es el caso de Salta, donde en 2019 tan s\u00f3lo hab\u00eda un 30% de ministras, que se redujo en un 19% hacia 2022. Los dem\u00e1s distritos en los que se disminuy\u00f3 la cantidad de mujeres fueron Santa Cruz, Mendoza, La Pampa, Entre R\u00edos, Ciudad de Buenos Aires y Corrientes. Sin embargo, en los \u00faltimos dos, el cambio fue poco significativo (tan solo 1 y un 3%) y, en Entre R\u00edos, pese a la disminuci\u00f3n, se conserva la paridad ya que previamente se contaba con una mayor\u00eda de mujeres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pocas mujeres, muchas \u00e1reas feminizadas<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, actualmente, \u00bfen qu\u00e9 \u00e1reas se desempe\u00f1an principalmente las ministras? Cuando observamos si existe o no segregaci\u00f3n horizontal en los ejecutivos subnacionales, nos encontramos con que el 44% de las mujeres se desempe\u00f1an en \u00e1reas que podemos considerar \u201cfeminizadas\u201d: Educaci\u00f3n, Desarrollo Social, Salud, Comunidad y Mujeres y g\u00e9neros. Como mencionamos previamente, se trata de carteras que siguen reproduciendo el rol de las mujeres como responsables de las tareas de cuidados y asociadas al estereotipo femenino: sensibles, c\u00e1lidas, amables, pacientes, emocionales, atentas por las infancias, etc.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Para observarlo en datos locales, en febrero de 2021, se realiz\u00f3 una encuesta de opini\u00f3n en el territorio argentino en la que se les pregunt\u00f3 a distintas personas si asignaban determinados atributos naturalmente a hombres o mujeres, o si eran indistintos entre ambos g\u00e9neros. Si bien en la mayor\u00eda de los casos se respondi\u00f3 que los atributos eran indistintos, cuando se pregunt\u00f3 sobre la empat\u00eda, el 32% de los encuestados estableci\u00f3 que era un atributo propio de las mujeres, mientras solo un 4% lo atribuy\u00f3 naturalmente a los hombres. Tambi\u00e9n un 38% postul\u00f3 que ser protector o protectora era una cualidad de las mujeres, frente a un 7% que la consider\u00f3 de varones. Lo que es m\u00e1s, un 65% afirm\u00f3 que la sensibilidad es un atributo femenino, un 32% que era indistinto y tan solo un 1,3% que era un rasgo propio del g\u00e9nero masculino<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Vemos de este modo una correspondencia entre el estereotipo femenino y los cargos que les son asignados a las mujeres. No es casualidad, por ende, que del total de las ministras subnacionales, el 15% est\u00e1 a cargo de Educaci\u00f3n, el 12% de Salud, el 10% de Desarrollo Social y el 7% de Mujeres, g\u00e9neros y ni\u00f1eces (Gr\u00e1fico 3). Que estas sean las \u00e1reas m\u00e1s accesibles a las mujeres, corresponde con la construcci\u00f3n social de los roles de g\u00e9nero y a una cultura desigual, que est\u00e1 institucionalizada tambi\u00e9n al interior del propio Estado.<\/p>\n<p>Pese a no ser una cartera feminizada, Gobierno y Justicia, tambi\u00e9n est\u00e1 entre las que m\u00e1s mujeres logran ocupar. Un 8% de las ministras est\u00e1n a cargo de esta cartera. Sin embargo, cuando observamos la cantidad de mujeres y varones encabezando este ministerio encontramos que, mientras que existen 18 varones dirigiendo este tipo de cargos (el 75%), solamente 6 mujeres llegan a alcanzarlo (25%). De esta forma, si bien un porcentaje significativo de mujeres llega a \u00e1reas como Gobierno y Justicia, no es tanto cuando lo comparamos con la cantidad de varones en la misma posici\u00f3n.<\/p>\n<p>En cambio, cuando evaluamos los porcentajes en las \u00e1reas feminizadas, vemos c\u00f3mo la proporci\u00f3n de ministras mujeres aumentan: 32% en el caso de Desarrollo social, 38% en Salud, 58% en Educaci\u00f3n y 100% en Mujeres, g\u00e9neros y ni\u00f1eces. En total, el 56% de los ministerios con carteras feminizadas est\u00e1n a cargo de mujeres, mientras que s\u00f3lo el 44% est\u00e1n a cargo de varones. Se revierte de este modo la tendencia en comparaci\u00f3n a los dem\u00e1s puestos del gabinete (Gr\u00e1fico 4).<\/p>\n<p>El \u00e1rea m\u00e1s masculinizada es la que est\u00e1 vinculada a Recursos Naturales Estrat\u00e9gicos (tales como agricultura, ganader\u00eda, pesca, hidrocarburos o miner\u00eda). De los 9 ministerios subnacionales vinculados a ello, el 100% est\u00e1n ocupados por varones. Luego, \u00e1reas como Econom\u00eda, Infraestructura y obras p\u00fablicas, Coordinaci\u00f3n, Seguridad y Justicia, Producci\u00f3n y Ciencia y tecnolog\u00eda, est\u00e1n en m\u00e1s del 75% de los casos, dirigidos por varones. De esta manera, por ejemplo, s\u00f3lo el 1% de las ministras subnacionales est\u00e1n a cargo de Ciencia y tecnolog\u00eda, s\u00f3lo el 3% de Econom\u00eda y s\u00f3lo el 4% de Infraestructura y obras p\u00fablicas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de estos datos nos invita, por ende, a asumir una perspectiva de la transversalizaci\u00f3n de g\u00e9nero en las pol\u00edticas p\u00fablicas. Esto significa, por un lado, reconocer que las construcciones culturales en torno a lo femenino y lo masculino est\u00e1n cristalizadas en las estructuras y las pr\u00e1cticas del propio Estado. Los estereotipos y las divisiones sexuales del trabajo se siguen reproduciendo al interior del organigrama estatal.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, es importante evaluar c\u00f3mo las relaciones entre varones y mujeres con sus asimetr\u00edas se despliegan en un marco de reglas y procedimientos androc\u00e9ntricos, donde los elementos simb\u00f3licos del mundo cultural femenino est\u00e1n subordinados y devaluados respecto de los masculinos<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. De esta manera, es importante preguntarnos, por qu\u00e9 al interior del propio Estado, aquellas \u00e1reas feminizadas, vinculadas a las tareas del cuidado, siguen teniendo un papel secundario en la organizaci\u00f3n gubernamental.<\/p>\n<p>En este contexto, se vuelve necesario no s\u00f3lo consolidar acciones afirmativas, que detecten y corrijan los persistentes factores que ponen a las mujeres en desventaja frente a los hombres, sino tambi\u00e9n reconocer su enraizado cultural. Para ello, es fundamental incorporar una perspectiva que tenga en cuenta el papel primordial del Estado en la construcci\u00f3n de condiciones de igualdad entre varones y mujeres tambi\u00e9n en distribuciones de recursos y en el reconocimiento simb\u00f3lico a cada una de las \u00e1reas. Es necesario recordar que las pol\u00edticas p\u00fablicas tambi\u00e9n est\u00e1n generizadas, lo que implica que los contenidos, los objetivos y las metodolog\u00edas est\u00e1n imbuidos de concepciones sobre el valor relativo de atributos culturales masculinos y femeninos<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> D\u00b4Alessandro, M., Cerra, E.,Snitcofsky, A.\u00a0 (28 de febrero de 2019). M\u00e1s Carlos que gobernadoras. La desigualdad en las provincias argentinas. Ecofeminita. Recuperado el 3\/02\/2021 de <a href=\"https:\/\/ecofeminita.com\/mascarlosquegobernadoras\/\">https:\/\/ecofeminita.com\/mascarlosquegobernadoras\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Natalucci, A. L., &amp; Rey, J. (2018). \u00bf Una nueva oleada feminista? Agendas de g\u00e9nero, repertorios de acci\u00f3n y colectivos de mujeres (Argentina, 2015-2018).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Barros, M. M., &amp; Mart\u00ednez Prado, N. (2019). Populismo y Derechos Humanos en el devenir masivo de los feminismos argentinos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Ley N\u00ba 24.012 (1991). Ley de Cupo Femenino. Promulgada el 29 de noviembre de 1991. Argentina.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Ley N\u00b0 27.412 (2017). Paridad de G\u00e9nero en \u00c1mbitos de Representaci\u00f3n Pol\u00edtica. Promulgada el 22 de noviembre de 2017. Argentina.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> C\u00e1mara Nacional Electoral (2022) Representaci\u00f3n Pol\u00edtica de las Mujeres. [online] Disponible en: &lt;https:\/\/www.electoral.gob.ar\/nuevo\/paginas\/datos\/paridaddatos.php&gt; [Consultado el 2 de febrero de 2022].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Barnes, T. D., Ciocci, T., &amp; Lopreite, D. (2019). Evaluaci\u00f3n de la presencia de mujeres en gabinetes subnacionales de Argentina (1992-2016). Revista de ciencia pol\u00edtica (Santiago), 39(1), 1-23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> O\u00f1ate, P. (2014). The effectiveness of quotas: vertical and horizontal discrimination in Spain. Representation, 50(3), 351-364.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Nasser, S. (2018). Boxed Women in Public Administration &#8211; Between Glass Ceilings and Glass Walls: A Study of Women&#8217;s Participation in Public Administration in the Arab States. Journal of International Women&#8217;s Studies, 19(3), 152-171. Available at: http:\/\/vc.bridgew.edu\/jiws\/vol19\/iss3\/12<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Estevez-Abe, M. (2005). Gender bias in skills and social policies: The varieties of capitalism perspective on sex segregation. <em>Social Politics: International Studies in Gender, State &amp; Society<\/em>, <em>12<\/em>(2), 180-215.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>Morales, J. M. &amp; Cuadrado, I. (2011). Perspectivas psicol\u00f3gicas sobre la implicaci\u00f3n de la mujer en pol\u00edtica. <em>Psicolog\u00eda Pol\u00edtica<\/em>, (42), 29-44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Granara, A. (2014). Representaci\u00f3n legislativa de las mujeres en las provincias argentinas, 1989-2011. Am\u00e9rica Latina Hoy, 66, 115\u2013143. https:\/\/doi.org\/10.14201\/alh201466115143<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> D\u00edaz Langou, G., De Le\u00f3n, G., Florito, J., Caro Sachetti, F., Biondi, A. &amp; Karczmarczyk, M. (2019). El g\u00e9nero del trabajo. Entre la casa, el sueldo y los derechos. Buenos Aires: CIPPEC-OIT-ONU Mujeres-PNUD.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Chudnovsky, M. (2021). \u00bfD\u00d3NDE EST\u00c1N Y QU\u00c9 HACEN LAS MUJERES DENTRO DE LA ADMINISTRACI\u00d3N P\u00daBLICA? EL CASO DEL SECTOR P\u00daBLICO ARGENTINO. <em>Revista de Gesti\u00f3n P\u00fablica<\/em>, <em>9<\/em>(1).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> ANZORENA, Claudia. (2008). Estado y divisi\u00f3n sexual del trabajo: las relaciones de g\u00e9nero en las nuevas condiciones del mercado laboral. Utop\u00eca y Praxis Latinoamericana, 13(41), 47-68. Recuperado en 07 de febrero de 2022, de <a href=\"http:\/\/ve.scielo.org\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1315-52162008000200003&amp;lng=es&amp;tlng=es\">http:\/\/ve.scielo.org\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1315-52162008000200003&amp;lng=es&amp;tlng=es<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Carrasquer, P., Torns, T., Tejero, E., Romero, A. (1998). <em>El trabajo reproductivo. <\/em>Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona. Departament de Sociologia, Espa\u00f1a. Papers. 55, 1998 95-114.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Garc\u00eda Beaudoux, V. I. (2017). Mujeres en carrera al poder: techos de cristal y suelos pegajosos. Comunicateo. Disponible en: <a href=\"https:\/\/communicatio.com.ar\/mujeres-carrera-al-poder-techos-cristal-suelos-pegajosos-2\/\">https:\/\/communicatio.com.ar\/mujeres-carrera-al-poder-techos-cristal-suelos-pegajosos-2\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> O\u00f1ate, P. (2014). The effectiveness of quotas: vertical and horizontal discrimination in Spain. Representation, 50(3), 351-364.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Cepal (2011). \u201cObservatorio de Igualdad de G\u00e9nero de Am\u00e9rica Latina y el Caribe. El Salto de la autonom\u00eda: de los m\u00e1rgenes al centro. Informe anual 2011\u201d. (p. 35). Santiago de Chile: Cepal.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> Orlando D&#8217;Adamo, Virginia Garc\u00eda-Beaudoux, Gladys Ferrari &amp; Gabriel Slavinsky (2008) Mujeres candidatas: percepci\u00f3n p\u00fablica del liderazgo femenino, Revista de Psicolog\u00eda Social: International Journal of Social Psychology, 23:1, 91-104, DOI: 10.1174\/021347408783399534<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> Prentice, D. A., &amp; Carranza, E. (2002). What women and men should be, shouldn\u2019t be, are allowed to be, and don\u2019t have to be: The contents of prescriptive gender stereotypes. Psychology of women quarterly, 26(4), 269-281.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> Zuban C\u00f3rdoba y Asociados (2021) <em>Encuesta Nacional de Mujeres, febrero 2021. <\/em>C\u00f3rdoba, Argentina. Disponible en: <a href=\"https:\/\/zubancordoba.com\/portfolio\/informe-argentina-febrero-2021-parte-2\/\">https:\/\/zubancordoba.com\/portfolio\/informe-argentina-febrero-2021-parte-2\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> \u200b\u200bGust\u00e1, A. L. R. (2008). Las pol\u00edticas sensibles al g\u00e9nero: variedades conceptuales y desaf\u00edos de intervenci\u00f3n. Temas y debates: revista universitaria de ciencias sociales, (16), 109-130.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Gust\u00e1, A. L. R. (2008). Las pol\u00edticas sensibles al g\u00e9nero: variedades conceptuales y desaf\u00edos de intervenci\u00f3n. Temas y debates: revista universitaria de ciencias sociales, (16), 109-130.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Avances y deudas pendientes de la participaci\u00f3n pol\u00edtica de la mujer en relaci\u00f3n con las estructuras del Estado y las pol\u00edticas p\u00fablicas y la incidencia de las condiciones de igualdad de g\u00e9nero. Por: Mar\u00eda Milagros Faggiani: Licenciada en Ciencia Pol\u00edtica por la Universidad Cat\u00f3lica de C\u00f3rdoba. 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